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miércoles, 2 de febrero de 2011

Una Ola de Esperanza

En el año 1966, en la Universidad de Capetown, en Sudáfrica, Robert Kennedy pronunció un discurso que pasaría a la historia con el título de “Una Ola de Esperanza”. Resulta chocante, como cuarenta y cinco años después sus palabras toman vigencia.

Nos alerta Robert Kennedy contra la apatía y contra la complacencia, nos dice Robert Kennedy que cada uno de nosotros ha de poner de su parte para que este mundo tome otro rumbo, para que nuestro planeta supere los males que le azotan. Comienza diciéndonos que ha habido hombres que han sido capaces de cambiar el sentido de la historia, nos pone unos ejemplos, pero, acto seguido, nos dice que serán pocos los hombres con capacidad para hacerlo, que los cambios que necesita el mundo, son cambios que han de venir de la acción colectiva, del convencimiento de todos y cada uno de nosotros, de los actos que todos y cada uno de nosotros hagamos para cambiar las cosas.

Amigos, escucho este discurso y no puedo evitar pensar en Lanjarón, en nuestra situación y en lo que necesitamos.

Lanjarón necesita que trabajemos unidos, con un proyecto claro de pueblo a medio plazo. Lanjarón necesita que todos y cada uno de nosotros seamos conscientes de que en una pequeña parte, pero no por pequeña, poco importante, somos responsables de lo que pasa, que estemos dispuestos a hacer esfuerzos, seguros de que esos esfuerzos son la garantía de una vida mejor para nuestros hijos. Lanjarón necesita que desde los partidos políticos les digamos la verdad a quienes se dirigen a nosotros. No nos vale con que alguien se suba a una tribuna a decir lo que la gente quiere escuchar aunque sea falso. No vale la demagogia. A quien lo está pasando mal hay que contarle la verdad, cuales son las leyes en materia laboral y de contratación por las que se rigen las subvenciones que nos dan, que impiden, en la mayoría de los casos, que las obras se hagan por administración. Hay que decir que estamos en la UE, que hay libre circulación de empresas y de trabajadores, hay que decir que estamos en tiempos difíciles, que el mundo está cambiando y que la formación y la productividad son las claves de futuro para el país y para cada uno de los ciudadanos y, acto seguido, conociendo a la perfección la realidad en la que nos movemos, trazar estrategias efectivas para, entre todos, salir de esta situación.

Lanjarón necesita que todo aquel que tenga ideas, las aporte, de manera constructiva, razonada y argumentada. Lanjarón necesita gente comprometida y que de la cara. No necesitamos gente que, escudada en nuevas caras, quiere volver a gobiernos antiguos, ni gente que escondida tras seudónimos y anonimatos solo intentan hacer daño.

Desde luego no necesitamos panfletos que traten de ganar votos desprestigiando al oponente, no necesitamos personas que hacen circular rumores sin fundamento para erosionar la imagen de quien gobierna. Sobran los insultos, y quien los hace.

Lanjarón, como el resto del mundo, está pasando momentos difíciles, pero Lanjarón tiene un gran futuro por delante, los árboles no deben impedirnos ver el bosque.

Se inicia la campaña electoral, varias son las premisas que me he marcado para ella, explicar todo lo que se ha hecho en estos años, con una cuantía en inversiones nunca conocida en el Ayuntamiento de Lanjarón, implicar a cada uno de los ciudadanos en el futuro de nuestro pueblo, ofrecer un proyecto realista, que se ajuste a las necesidades reales de Lanjarón y que sea realizable, viable, no venderle a nadie cartas a los reyes magos imposibles de cumplir luego; y hacer todo eso, desde el respeto, sin entrar nunca en el terreno de lo personal, sin desprestigiar ni ofender a nadie. Estoy convencido de que quien ofende se ofende a sí mismo, quien calumnia se califica él solo y quien miente acaba desprestigiado.

Esta semana hemos aprobado el Plan por el que se ha de regir la construcción de la nueva residencia y hemos adjudicado las obras del Pabellón Polideportivo Cubierto, se ha inaugurado un nuevo aprisco para nuestros ganaderos y se han comenzado las obras de prolongación de la Calle La Madre para comunicarla con la Calle Córdoba y la Calle Melilla. Como veis, motivos para la esperanza.

Os dejo con el discurso de Robert Kennedy, un gran político, al que su muerte prematura y la enorme sombra de su hermano John, nos ha impedido conocer en toda su amplitud. Quiero también compartir con vosotros un vídeo que me mandó hace muy poco un gran amigo mío y que sirve como ejemplo de que cuando todos y cada uno de nosotros nos ponemos en actitud positiva, todo cambia. Por último os ofrezco uno de los mejores temas de U2, ONE, porque a nuestras vidas hay que ponerle buena música.

Un fuerte abrazo

PD: Os invito a que leáis en el blog de Juventudes Socialistas la entrevista ofrecida por el Concejal de Obras y Medioambiente, os va a interesar seguro.







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