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martes, 13 de diciembre de 2011

Talleres de Empleo en la Alpujarra, apuesta por el desarrollo económico sostenible

Ayer tuve ocasión de acompañar a la Delegada de Empleo de la Junta de Andalucía en Granada a la clausura de los Talleres de Empleo en los municipios de Pampaneira y Capileira.

La experiencia de visitar Talleres de Empleo y conversar con sus alumnos, monitores y directores es siempre gratificante. Es gratificante porque se comprueba como, aparte de aprender un oficio, los alumnos abren nuevas dimensiones en sus respectivas personalidades, salir durante un año del desempleo con sus perniciosas rutinas, trabajar y colaborar integrado en un grupo de personas cuyas circunstancias e intereses son similares, acrecienta la solidaridad, el compañerismo y la capacidad de cooperación y trabajo en equipo.

Vivero creado por el Taller de Empleo de Capileira
Muchos han sido los cambios que se han producido en los programas de Escuelas Taller, Talleres de Empleo y Casas de Oficio desde que la Junta de Andalucía asumió las competencias allá por el año 2004. Yo siempre destaco como han variado las temáticas sobre las que se desarrollan estos proyectos, como se han ido adaptando a las potencialidades económicas de cada comarca. Se ha trabajado mucho y bien para ir superando viejos clichés que hacían que estos programas no desplegaran todas sus capacidades. El primero, como digo, realizar la enseñanza de una mayor variedad de oficios. Lejos quedan los años en los que los Ayuntamientos solo solicitaban talleres de construcción para hacer edificios que habían prometido los Alcaldes en sus respectivos programas electorales. Un segundo avance es que la temática sobre la que se desarrolla cada Taller es una potencialidad de desarrollo económico del municipio en el que el Taller tiene lugar, se persigue, con ello, que los alumnos puedan desarrollar esa profesión en su lugar de residencia, evitando así la emigración y el despoblamiento de las áreas rurales.

Alumnos del Taller de Energías Renovables de Lanjarón
Ejemplos de estas políticas son los dos Talleres de Apicultura y el de Energías Renovables desarrollados durante la anterior legislatura en Lanjarón y, como no, los dos clausurados ayer en Pampaneira y Capileira sobre Agricultura Ecológica y Viverismo. Creo que la realización de estos Talleres ha sido en enorme acierto de estos Ayuntamientos. Han sido un acierto porque consiguen formar a la población en materias que contribuyen al mantenimiento y mejora de nuestro paisaje y medioambiente. No me canso de repetir que a Sierra Nevada la UNESCO la consideró Reserva de la Biosfera por la relación ejemplar que ha mantenido el ser humano con la naturaleza durante siglos. Por tanto, generar empleos que contribuyan a que esa relación se perpetúe en el tiempo es un acierto absoluto. El reto está ahí, conseguir generar una forma de vida cuyos fundamentos económicos, no solo no degraden el medioambiente, sino, que por el contrario, siguiendo el ejemplo de nuestros antepasados, seamos capaces de mejorarlo. En Sierra Nevada y la Alpujarra el paisaje humanizado ha sido durante siglos superador del paisaje natural a secas. La construcción de acequias, el aterrazamiento de las laderas, las plantaciones de castaños que frenan la erosión, sosteniendo las laderas y con ellas a las propias acequias que a su vez los alimentan a ellos es todo un ejemplo, ya casi milenario, de integración del ser humano en el medio natural.

Un momento del coloquio celebrado ayer en Pampaneira
Las clausuras de ayer fueron muy especiales, además, porque no fueron actos donde las autoridades dan el correspondiente discurso y entregan los diplomas a los alumnos. El acto en Pampaneira consistió en un coloquio donde los alumnos dialogaron y debatieron con la Delegada de Empleo, con la Alcaldesa, con Francisco Casero Rodríguez, Presidente del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica y con Marianne Hilgers, mujer de enorme vitalidad, fundadora de la Cooperativa Las Torcas de Agricultura ecológica y toda una institución en el sector.

De este debate me quedó una idea clara. Ahora toca dar otro salto cualitativo en el programa de Escuelas Taller, Talleres de Empleo y Casas de Oficio. Hay que eliminar la percepción en la sociedad y en parte del alumnado de que son proyectos en los que un grupo de personas pasan un año, en el que se aprende algo pero que lo importante es que ese grupo tiene un sueldo durante doce meses.

Alumnos del Taller de Empleo de Capileira
La Delegada de Empleo lo definió muy bien, cuando se empieza un Taller, se empieza una aventura, cuando concluye, se ha pasado una etapa pero no ha concluido la aventura. Una vez terminado el Taller, hay que profundizar en el conocimiento de la materia, hay que intentar buscar trabajo o emprender un negocio en ese sector, hay, en definitiva, que dar otros pasos y ahí fue donde se centraron el debate y las propuestas. Un alumno expuso como él ya había intentado autoemplearse en el sector de la agricultura ecológica pero que el negocio le falló en la comercialización, la frase fue reveladora, “Sabía cultivar muy bien la tierra, pero no sabía como, donde y a quien vender lo que producía” De ahí sacamos todos la conclusión generalizada con que no basta con enseñar un oficio, no basta con dar un módulo dentro del Taller de cómo montar una empresa, de cómo hacer un plan de viabilidad e informar de que dispositivos trabajamos en el territorio para apoyar en la creación de la empresa; hay que ir más allá, hay que dar conocer a los alumnos como funciona el sector sobre el que se les está formando, hay que dotarlos de las habilidades necesarias para desenvolverse en él; eso es lo que nos va a garantizar, sobre la base del conocimiento del oficio, las verdaderas posibilidades de inserción laboral. En esta cuestión se hicieron varias propuestas a estudiar, la necesidad de la realización de jornadas complementarias al desarrollo de los Talleres sobre comercialización y marketing, la posibilidad de abrir vías de colaboración con empresas para que los alumnos hicieran prácticas y, la posibilidad de generar, con las experiencias de los Talleres de empleo, un banco de ideas empresariales en los que podrían invertir emprendedores e inversores en colaboración con alumnos a los que la falta de capital les impide desarrollar su idea de negocio.

La de ayer fue una mañana absolutamente gratificante, una mañana que carga las pilas para comenzar a trabajar en los del año próximo, porque formar trabajadores y abrir nuevas posibilidades de desarrollo es lo que necesita nuestra comarca, no políticos a los que se les van los meses con la promesa de construir una fuente que nunca llega.




  
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