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martes, 12 de febrero de 2013

Inauguración del Pabellón de Lanjarón. Crónica de una inauguración anunciada

La Delegada, Ana Gámez
durante su discurso

Estimados lectores, antes de que os adentréis en la siguiente crónica, he de haceros la advertencia, honestidad intelectual obliga, de que lo contenido en ella, lo que de surrealista pueda tener, es solo y únicamente mérito de los protagonistas de los hechos, para nada se trata de un acercamiento por mi parte a escribir dentro del estilo del realismo mágico del que, si bien, siempre he sido admirador, no me encuentro capacitado para construir un relato. Tampoco se trata de una película de Felini, ni de Berlanga, se trata de Lanjarón el pasado sábado por la mañana.

Comienza el acto con la llegada en su enorme coche del Presidente de la Diputación, se apea abrochándose el botón de la chaqueta, con una sonrisa profiden propia de los mejores días, saluda, uno a uno a las autoridades que lo esperan a pie de coche, primero sus propios Diputados, con los que se supone que trabaja diariamente, pero a los que saluda con la efusión que se saluda a familiares venidos de America tras décadas de emigración. Tras sus Diputados, nuestro Alcalde, alumno aventajado en lo que a decir mentiras, difamar y calumniar se refiere, saludo caluroso, agradecido de que le haya regalado presidir un acto para el cual él no ha hecho nada. La Diputación no ha puesto ni el diez por ciento del coste de la obra y, para colmo, lo puso cuando él no era Presidente, bajo su presidencia nada, nada de nada.

Continuan los saludos, llega el señor Presidente ante la Delegada de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, administración que pone casi el cincuenta por ciento del dinero y que, además, eligió el pabellón de Lanjarón como uno de los proyectos de Andalucía que se tenía que beneficiar de los préstamos bonificados del Ministerio de Industria y Turismo, O sea, una administración que ha le ha facilitado al Ayuntamiento el noventa por ciento de la financiación del proyecto. Pues bien, llega el señor Presidente frente a ella, la coge del hombro y la aparta sin saludarla para poder saludar a la Sargento de la Guardia Civil que está justamente detrás. No digo yo que no haya que saludar a la Sargento, por supuesto, faltaría mas, pero negarle el saludo a la Delegada dice mucho de cómo es quien Preside en estos años oscuros la Diputación de Granada.

No hay mas saludos. Los Concejales del PSOE no existimos. Yo, personalmente, lo agradezco, no es Sebastián Perez santo de mi devoción, pero todos somos representantes de los ciudadanos y por ellos debemos de mantener, cortesía, formas y relaciones institucionales. Claro que todo esto al Presidente de la Diputación le suena a chino mandarín.

Concejales del PSOE en La Inauguración
Vámonos a los discursos. Nuestro Alcalde se sube al atril, atril añejo, de iglesia barroca, recibido entre los aplausos de sus más irredentos fieles, al ritmo de los acordes de nuestra banda de música, menos mal que tenemos música para, por lo menos, suavizar estos momentos. 

Comienza el derroche de léxico, las metáforas ingeniosas, las frases reveladoras de profundos pensamientos que van más allá de Hegel, integradoras, a la par, del pensamiento cartesiano y del empirismo de Hume, entiéndase la ironía, más simple no pudo ser el discurso. Frases como que ellos son un equipo joven, lleno de ilusión, que se apoyan unos a otros, gracias a sus Concejales, a todos ellos, a los trabajadores del Ayuntamiento, solo nombra unos pocos, los mas cercanos. Claro, de ser bien nacidos es ser agradecidos, pero aquí viene su sectarismo, su forma de entender la política de al “enemigo”, él considera así a los adversarios, ni agua. No dice una palabra de que se encontró la financiación conseguida, no dice que se encontró la obra adjudicada, no dice que se encontró la obra en estructura, no dice nada, antes de él “la nada”. Ni una palabra de agradecimiento, ni una palabra de reconocimiento. Ah, bueno, esperad, sí, dijo que nos habíamos gastado las subvenciones en otras cosas, que cuando él llegó no había nada. Pero acto seguido le dice a la Delegada que le pague las subvenciones que le debe. Contradictorio, ¿no? ¿Cómo pueden estar gastadas unas subvenciones que no han venido? Y es que el pobre, despues de año y medio no se entera, no se refería al dinero de las subvenciones, se refería al dinero del préstamo. Y del préstamo ¿Qué decir? Que ochocientos mil euros le dejamos en caja en el Ayuntamiento, que allí estaba, que si no es capaz de entender conceptos contables aun siendo licenciado en economida, según dice él, no tenemos culpa los demás; que el tesorero le hizo un informe por escrito el dia 1 de agosto de 2011 a ver si se enteraba y ni así. Que, como no se entera, parte del dinero se lo gastó él  en cancelar una póliza de crédito el 31 de diciembre de 2011, y, luego, solicitó otra operación de crédito para reponer el dinero y, todo ello, con la única intención de poder denunciar y desprestigiar a los demás, lo de siempre, nada nuevo bajo el sol

Pero no terminan aquí los desatinos, le dice en público a la Delegada que le pague lo que le debe, (la Junta paga el Pabellón por anualidades, cada año una parte, por lo que no tiene sentido pedirle el total) Se lo dice así, a bocajarro, a sabiendas de que el convenio firmado no obliga a la Junta a ello, y lo dice en público para ganar méritos ante su jefe Sebastián y ante sus forofos, a los que demuestra lo valiente que es diciéndole a la Junta esas cosas. El problema es que hacerle eso a otra institución, es un gesto de tal deslealtad que difícilmente ayuda a que esa institución le queden muchas mas ganas de ayudar a este Alcalde y con ello, quien pierde no es el Alcalde, es el pueblo de Lanjarón, pueblo con el que la Junta de Andalucía se ha volcado en los últimos diez años. (Variante, Instituto, Centro Infantil, Asfaltado de Carriles, Remodelación de Calle Real y Plaza, Aulas de Formación, Pabellón Cubierto, Museo del Agua, Museo de la Miel, Hotel Balneario, Terrenos para el Nuevo Cementerio, miradores...) Muchos millones de euros invertidos en Lanjarón para que el Alcalde trate de hacer la gracia pidiendo lo que por convenio no puede pedir. Además, mintiendo en las cifras.

Luego, nos dice que ellos son muy austeros, que compraron la cinta que hay que cortar en la puerta del Pabellón para inaugurarlo y se les quedó corta. Que se han gastado en la placa solo treinta euros. Un vecino del pueblo se me acerca y me dice “Mariano, una cosa es ser austero y otra miserable, en una obra de un millón trescientos mil euros mirarte en dos euros mas o menos de cinta es ser miserable o to…” No puedo decir nada mas que este hombre llevaba razón.

La Delegada comienza su discurso, como institución que ha financiado la mayor parte del Pabellón debería haber cerrado el acto, pero nuestro Alcalde solo quería gloria para su Jefe, D. Sebastián. Cuando la Delegada dice que el pabellón se firmó en 2008, cuando va a decir que el Pabellón lo consiguió el esfuerzo y el tesón del Equipo de Gobierno anterior, Pepe Rubio, en primera fila, saca de su chaqueta el convenio que él firmó en 2005, le hace gesto a la Delegada de que pare, de que él quiere decir algo, la Delegada, ve la tensión de este hombre, continua de forma rápida el discurso, no le hace caso. Pero hay que estar muy mal de la cabeza para ir con el convenio bajo el brazo a una inauguración, hay que tener un ataque de egolatría malherida superlativo para querer interrumpir un acto de inauguración, tiene que estar poco seguro de su gestión cuando tiene que ir así por la vida seis años despues de ser Alcalde. Y, por supuesto, demuestra que a él nunca le movió Lanjarón, sino sus ansias de gloria, su afán de engordar su ego, en fín, solo merece compasión y un buen psicólogo, si es que aun tiene remedio.

Cuando terminaron los discursos, mandó a uno de sus incondicionales, que iba fuera de sí totalmente, a que le enseñara el convenio a la Delegada, para que ella viera que en 2005 ya había firmado un convenio, claro, lo que no dice ninguno de ellos, es que ese convenio era para una pista de baloncesto cubierta, sin gradas ni nada. Una obra tan insuficiente para nuestro pueblo que, para bien de todos, les dio vergüenza hacerla. La Delegada, con corrección, con cortesía, con sentido común, contestó que no eran días de polémicas.

Se sube D. Sebastián, dice que todo es muy bonito, Lanjarón, la Alpujarra, el mar, la sierra, y que él no viene a hablar de política, eso sí, sin querer hablar de política, dice que los socialistas no quieren hacer el hospital de Órgiva. También podía haber dicho que los del PP se han cargado el AVE a Granada y que ello repercute en el desarrollo turístico de la provincia y, por tanto, de Lanjarón, y que él, máximo representante de nuestra Provincia, no ha hecho llegar al Gobierno la menor queja al respecto. Hipocresía, maldad, falta de respeto a la inteligencia de los demás, eso es lo que Sebastián Perez derrochó en su discurso. Es paradójico que Sebastián Perez se envuelva en la bandera del hospital de Órgiva cuando todos los vecinos de la Alpujarra saben que allí donde gobierna el PP se están cerrando urgencias y se están privatizando hospitales. En Andalucía, con la crisis, proyectos como el hospital de Órgiva van mas lentos, es cierto, pero van y, además, no se ha privatizado ningún hospital ni se han cerrado ningunas urgencias. Para que seamos claros, si en Andalucía siguiéramos las políticas del PP en Madrid, Castilla La Mancha y Valencia, además de no construirse el Hospital de Órgiva, se cerraría el Centro de Salud y se privatizaría el Hospital de Motril. La diferencia es abismal.

Tras los discursos, el Alcalde solicita al sacerdote que bendiga las instalaciones. Algo que no se hacía desde la época de la dictadura. El Alcalde debería saber que, si bien la mayoría de la población se puede declarar católica, él, y sobre todo las instituciones, Ayuntamiento incluido, han de representar a todos los ciudadanos, a los católicos practicantes, a los católicos no practicantes, a los mahometanos, a los budistas, a los agnósticos, a los ateos, a los evangelistas…., a todos. El Alcalde debería saber que una cosa es que las instituciones y sus representantes acompañemos a los creyentes de una religión, la que sea, cuando nos invitan a hacerlo, puesto que somos sus representantes legítimos en tanto que los creyentes de las diferentes religiones son ciudadanos, y otra cosa, muy distinta, es que a un acto institucional se le de el carácter de una determinada religión. Son cosas distintas, pero el Alcalde y su Equipo de Gobierno no lo entienden, ni quieren entenderlo. Tan es así que, durante todo ese día, en la propia página web del Ayuntamiento se podían leer críticas, del Concejal de Deportes y de la Concejala de Turismo, hacia la Delegada de la Junta por no haber querido participar del acto religioso puesto que ella sí tiene claro que las instituciones no deben tener sesgo religioso alguno. ¿Creen la Concejal de Turismo y el Concejal de Deportes que es esta una forma de hacer buenas relaciones con la Junta para conseguir dinero?

Tras la bendición, agua bendita incluida, Pepe Rubio corriendo detrás de las cámaras de TeleLanjarón para decir que el Pabellón es obra suya. Surrealista todo, pero así son nuestros Alcaldes del PP, que vamos a hacer. Por suerte amanece que no es poco.










Por si alguien quiere ver la película completa.

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