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domingo, 24 de marzo de 2013

Así está España y con ella Lanjarón

Justo cuando me disponía a publicar el siguiente artículo, he sido conocedor de que el coche del Concejal de  Juventud y Deportes de nuestro Ayuntamiento, Juan Manuel Jiménez Gutiérrez, ha sido incendiado esta noche. Como ya le he dicho al propio Juanma personalmente, estos actos no caben en nuestro pueblo ni en nuestra democracia. Que cojan pronto al culpable y que pague por ello. Todo el peso de la ley ha de caer sobre los violentos, en democracia no caben hechos como este. Mi máxima solidaridad y la de todos mis compañeros del PSOE de Lanjarón con este Concejal y su familia. Nuestra máxima condena a este acto y a su culpable o culpables y nuestro ofrecimiento para luchar, desde la unidad, contra este tipo de comportamientos y actitudes.

Así está España y con ella Lanjarón

El desánimo y la indignación siguen creciendo en nuestro país, la desesperación se apodera de millones de personas, el futuro se ha vuelto un lugar en el que ya no anidan las esperanzas de la gente.

Nuestro sistema político, construido hace más de treinta años desde un ejercicio de responsabilidad ejemplar, sin precedentes en la historia de España, ha comenzado a mostrar sus desajustes con respecto a la sociedad que él mismo ha construido a lo largo de todos estos años.

A una crisis económica de una profundidad inimaginada por ninguno de nosotros, pero tampoco prevista por ningún experto financiero ni responsable político de ningún partido, se le han unido un reguero de casos de corrupción que afectan  a casi todos los partidos e instituciones. La banca está totalmente desprestigiada por haber sido la gran causante de la crisis con su ambición desmedida y prácticas especulativas, por haber cometido abusos en las cláusulas de las hipotecas convirtiendo el derecho a la vivienda en objeto de usura, y porque lo sucedido con las preferentes es, sin mas adjetivos edulcorantes, un robo.

Los Partidos Políticos están desprestigiados porque han sido vía Consejos de Administración de las Cajas de Ahorros los compañeros de cama ideales del sistema financiero, porque han colaborado en muchos casos con sus prácticas y, cuando menos, han mirado para otro lado. Pero sobre todo se desacreditan, nos desacreditamos, para nada olvido que yo pertenezco y represento a uno de ellos, porque en todos afloran casos de corrupción, es verdad que no en todos se tiene la misma actitud frente a ellos, pero la percepción del ciudadano medio es que no se hace los suficiente para acabar con esta lacra.

Esta corrupción ha llegado a salpicar a la corona a través de un exjugador de Balonmano que se metió a consultor de grandes negocios a través del matrimonio con una infanta y de una supuesta princesa alemana de cuyas supuestas importantes tareas para nuestro Estado nos enteramos a través de la revista HOLA.

De la iglesia, ¿Qué decir? Bendicto XVI lee un informe sobre el caso Vatiliks y renuncia al Papado, encierra el informe bajo llave y deja dicho que solo lo puede leer su sucesor una vez haya sido investido. No profundizo mas, todos sabéis que hay mucho más.

Y la justicia española lleva años tan desacreditada que, aunque  esté jugando un gran papel en el descubrimiento e investigación de los grandes casos de corrupción, los ciudadanos la miran con recelo e incluso con desconfianza. Una justicia que es lenta y cuando es lenta es injusta. Sirvan como ejemplo dos casos muy cercanos: A mí me denunció el actual Alcalde del PP con un montón de falsedades hace un año; para interrogar a cinco personas, el juzgado lleva, nada mas y nada menos, que un año, mientras tanto, yo tengo que aguantar, día tras día, que el Alcalde me calumnie e insulte amparándose en que estoy imputado. Otro ejemplo: Hace ya seis años, el PP de Lanjarón quiso amañar las elecciones municipales empadronando de forma fraudulenta a 111 personas para que votaran, (votaron), en las elecciones del año 2007. Después de muchas vueltas, al ser una de las implicadas aforada, quedando los hechos totalmente probados en las dos instrucciones llevadas a cabo, una en el juzgado de Órgiva y otra en el TSJA, las cómplices quedan libres de toda culpa por un rebuscado argumento técnico-jurídico acerca del concepto denominado “colaboración necesaria” según el cual solo el Alcalde es responsable del censo y, por muchas fichas que le recolectaran sus colaboradoras, él es el único responsable de que esas 111 personas sean empadronadas, de tal manera que, a día de hoy, el único imputado en la causa, en un delito tan grave en democracia como es querer secuestrar la voluntad de un pueblo, es quien era entonces Alcalde. Pues bien, han pasado mas de seis años desde que se produjeron los empadronamientos y todavía estamos esperando juicio.

En ambos ejemplos la lentitud de la justicia la torna en injusta, en un caso porque alguien inocente ha de soportar la mancha de su imputación y la utilización política que se hace de ella, en el otro, porque los culpables no pagan por su delito y, porque cuando lo haga, si lo hace, solo uno de ellos, le dará absolutamente igual. ¿Es una condena que a alguien ya retirado de la política se le diga que no puede ostentar nunca mas cargo político alguno? Creo, sinceramente, que no.

Pero es que además de lenta, la justicia dicta sentencias que el pueblo no entiende, que los ciudadanos no perciben como proporcionales a los delitos cometidos, los que roban millones, en la calle, al chorizo de poca monta, años de cárcel.

Otro ejemplo de fallo de las instituciones que provoca desaliento ciudadano. Hace un año recurrí al Defensor del Pueblo Andaluz porque el Alcalde de Lanjarón no nos permite, a los Concejales de la Oposición acceder a expedientes y documentos, porque se nos oculta la información que, por ley, tenemos derecho a ver para poder realizar nuestra labor como representantes de los vecinos, porque se convocan los Plenos sin cumplir los requisitos que, por ley, garantizan que podamos hacer una labor de representación política efectiva. Dos veces se dirigió el Defensor del Pueblo Andaluz al Alcalde para que le explicara la situación, dos veces el Alcalde se negó a contestarle, a partir de ahí, el Defensor del Pueblo no ha hecho mas nada. ¿Qué quiere decir esto? Que en un Estado democrático, un Alcalde puede pisotear los derechos de los Concejales de la oposición y con ellos a casi el cincuenta por ciento de la población que los votó (En Lanjarón la diferencia en las últimas elecciones entre PP y PSOE fue solo de 26 votos) y que, además, se puede reir del Defensor del Pueblo. Por mucho que D. José Chamizo vaya al Parlamento Andaluz y se llene de gloria coleccionando titulares de periódico porque, de boquilla, da lecciones de comportamiento a los políticos allí presentes, cuando llega la hora de la verdad, cuando se le requiere para que ampare el derecho de unos Concejales democráticamente elegidos y con ellos los derechos de los vecinos que les votaron, cuando se le requiere para que vele por el funcionamiento real y limpio de nuestra democracia, cuando se le requiere para que quien ostenta el poder no abuse de él; el señor Defensor del Pueblo Andaluz, por la vía de los hechos, permite que un Alcalde de un pueblo se ría de él en toda su cara.




Mientras todo esto sucede el paro y la miseria se apoderan de nuestra población. Más de cinco millones de personas apuntadas en los servicios de empleo como desempleadas, (en Lanjarón casi quinientas en una población de 3.800 habitantes). Según diversos informes publicados en estos días, más de tres millones de personas viven en pobreza extrema, y aquí a nadie se le ocurre más medida que apoyar a las organizaciones benéficas, como si el Estado no tuviera ninguna responsabilidad en el asunto, como si el Estado y los poderes públicos no fueran los primeros obligados a luchar contra la miseria y la exclusión.

España necesita un cambio de rumbo claro, un cambio de rumbo consensuado, democrático y pacífico, siguiendo la metodología empleada en la transición, pero un cambio de rumbo real, que sirva para actualizar un sistema que nació en 1978 y que hoy da muestras evidentes de agotamiento, un sistema que nos ha dado treinta años de convivencia pacífica y de prosperidad económica, un sistema con el que hasta ahora se habían identificado mayoritariamente los españoles independientemente de su ideología, pero que hoy nos pide a gritos, reformarlo.

Que tengáis una feliz semana, a pesar de todo.


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