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lunes, 1 de abril de 2013

Propuesta de Sebastián Pérez para Sierra Nevada: ¿Ignorancia o propuesta trampa?


Leíamos hace unos días, en los diarios de tirada provincial, que Sebastián Pérez, Presidente del PP y de Diputación, (por este orden), quiere que, en el seno de la Comisión que negocia el denominado “Pacto Por Granada”, se aborde el recurrente tema para la derecha granadina de ampliar la estación de esquí de Sierra Nevada.

Vaya por delante que el modelo de desarrollo económico que yo defiendo y por el que he trabajado para los municipios del ámbito socioeconómico del espacio protegido de Sierra Nevada es otro muy distinto, otro en el que los valores singulares de nuestra sierra no se vean amenazados, algo que sí ocurre con la ampliación de la estación de esquí. Un modelo de desarrollo económico basado en el turismo de naturaleza y la conservación medioambiental y paisajística.

Con mucho menos dinero del que cuesta ampliar la estación, se puede reparar nuestra red de senderos y caminos, se pueden señalizar para andar por la sierra de manera segura, se pueden poner paneles interpretativos para que quien camina por ella sepa interpretar y, por tanto, valorar lo que está viendo, sea una acequia, una era o una especie endémica. Con mucho menos dinero, se puede hacer una promoción turística de nuestra sierra como destino de naturaleza que la haga líder en este segmento de oferta. Además, si muchas personas nos vistan por nuestros valores naturales, si vivimos de ellos, nos veremos obligados a conservarlos, y en esta tarea juegan un papel fundamental los sectores tradicionales tales como la agricultura, la ganadería y la artesanía, ya que son ellos quienes los han moldeado a lo largo de los siglos, en perfecta sintonía, en perfecto equilibrio. Este modelo de desarrollo es susceptible de ser implementado en cualquiera de los pueblos del ámbito de Espacio Protegido de Sierra Nevada, por lo que genera un crecimiento que, además de sostenible, es equilibrado en el territorio y mucho mas repartido entre todos sus habitantes. La estación de esquí concentra la riqueza que produce en muy pocas manos y en un determinado término Municipal y la capital. Es cierto, que un modelo de desarrollo sostenible como el que propongo en estas líneas requiere de mayores esfuerzos y los beneficios no son tan rápidos ni tan cuantiosos, pero son duraderos en el tiempo, al ser respetuosos con el medioambiente, podrán seguir beneficiándose de ellos las generaciones futuras. No es fácil, lo sé, hay que hacer esfuerzos en recuperación de actividades, restauración de paisajes naturales y urbanos,  formación profesional en ocupaciones tradicionales y nuevas, valorización de productos agrícolas y ganaderos, transformación de los mismos generando una industria agroalimentaria de calidad con denominaciones de origen y sellos de calidad reconocidos que les aporten valor añadido en los mercados, etc. Hay que hacer un esfuerzo conjunto de todos los municipios para hacer una planificación territorial  que nos permita ubicar estas actividades en aquellos lugares en los que menos impactos negativos generen. Son muchas las cosas que hay que hacer, sí, pero ya hemos visto los desastres que acarrea la generación de riqueza rápida y fácil. Este país debería aprender, para muchos años, la lección que nos ha dado esta crisis.


El que se defienda un modelo de desarrollo u otro no es algo que se hace por capricho, detrás de la elección hay poderosas razones en un caso y poderosos intereses en el otro. Evidentemente, en posicionarse en contra de la propuesta de Pérez pesan mucho los argumentos de tipo ecológico. Aparte de los desequilibrios que las propias pistas producen, hay que tener en cuenta el impacto de los servicios que necesitan, remontes, cañones de nieve, etc..Los cañones de nieve nos llevan a otro de los grandes obstáculos con los que choca la ampliación de nuestra estación, la falta de nieve. Como casi todos sabéis, son muchísimos los días en la temporada en los que nuestra estación tiene que fabricar nieve artificial para poder mantener la superficie esquiable actual. Esta circunstancia, según las conclusiones que nos aporta el observatorio del cambio climático, es posible que se agrave en los lustros venideros, por lo que, si queremos fabricar mas nieve, habrá que generar mas desequilibrios en el régimen de aguas de Sierra Nevada.


Pero es que, detrás de la ampliación de las pistas, lo que se esconde es una gran operación de especulación urbanística. Sebastián Perez nos decía en su propuesta de la semana pasada que no, que no quiere poner ni un solo ladrillo más, que solo quiere ampliar las pistas. Cuando se lee esto, inevitablemente, surgen las preguntas; si se amplían las pistas es para que haya mas personas esquiando, si hay mas personas esquiando y no generamos mas restaurantes para que coman, las colas y tiempos de espera en los actuales crecerán, lo que supondrá una merma de calidad en el servicio, si no hay mas camas para que duerman, el tráfico con la capital se intensificará, y uno se pregunta, este tráfico ¿se puede soportar sin ampliar la carretera? Si hay mas personas, hay mas tráfico, si hay más tráfico, hay mas coches; si hay mas coches, se necesitan mas número de aparcamientos. Si solo se amplían las pistas sin generar mas hoteles, restaurantes, aparcamientos, tiendas, etc, la estación perderá calidad, y, si eso pasa, al poco tiempo, Sebastián Perez nos estará diciendo que, una vez ampliadas las pistas, no queda mas remedio que construir, no ya para aprovechar la riqueza que nos pueden dar los nuevos visitantes, sino para no vernos con la estación vacía pues la gente huirá de la masificación y baja calidad generada. Es por ello, que no creo que cuando Sebastián Pérez propone este debate lo haga desde la ignorancia sino, más bien, que, totalmente a sabiendas, genera un debate que lleva trampa en su interior. “Ampliemos las pistas, solo las pistas”, consciente de que los ladrillos vendrán después por añadidura. El daño ecológico que se hace a un lugar tan frágil como Sierra Nevada con la construcción de edificios a dos mil metros es irreparable. Y la riqueza que se genera con la construcción especulativa es solo para unos pocos que recogen el botín que se genera de golpe, de una sola vez, y a los demás nos dejan el desastre,  ya lo sabemos bien.


Otra trampa que suelen hacer los partidarios de ampliar la estación de esquí, Sebastián Pérez entre ellos, es venir por los pueblos de alrededor diciendo que ellos quieren ampliar la zona esquiable hacia el resto de municipios; en nuestro caso, en Lanjarón, haciendo esquiable el Valle de nuestro Río a la vera del Pico del Caballo. Nos dicen que lo hacen para dinamizar la economía de nuestro pueblo y darle vida así a nuestra planta hotelera. Ante una oferta de este tipo, no son pocos los que caen a su pies hipnotizados ante la expectativa de dinero fácil y rápido que no requiere de ningún esfuerzo de su parte y presionan para que se luche por la ampliación de la estación. Se trata de una trampa que lo único que busca es encontrar apoyos para aumentar la presión sobre la Junta de Andalucía. El día después de que los amigos de Sebastián Pérez consiguieran el propósito de la ampliación, dejarían a los vecinos de nuestros pueblos abandonados y traicionados en sus expectativas al no ser estas viables. Y es que si hablaba mas arriba de la falta de nieve en la estación de esquí, mas escasa está esta en la cara sur de Sierra Nevada. Cualquiera que se haya parado a observar el Pico del Caballo desde nuestro pueblo, habrá observado lo irregularmente nevado que está este a lo largo del invierno. Por otro lado, cualquiera que haya subido andando al Pico del Caballo observará la dificultad de montar el tan nombrado teleférico que uniría Lanjarón con esa nueva zona esquiable sin generar un auténtico desastre ecológico de consecuencias incalculables. Siendo esto así, aquellos que vienen vendiéndonos la moto de que quieren ampliar la estación para bien de Lanjarón, o de Capileira, o de Trevelez, solo buscan el apoyo y la presión de la población de estos pueblos para conseguir sus fines, que no son otros que ampliar alrededor de la estación actual y, posteriormente, construir edificios allí, generando las consiguientes operaciones especulativas. A los demás, al día siguiente de conseguir este objetivo, les dirán lo que ya sabemos muchos, que hacer esquiable la cara sur, que generar los accesos desde estos pueblos es inviable so pena de herir de muerte a nuestro espacio protegido. Dicho queda.

Feliz vuelta a la rutina, quienes tengan la suerte de tenerla. Un abrazo.


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