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viernes, 21 de marzo de 2014

Una historia de persecución, mentiras y calumnias.

Desde que me presenté en 2007 a las elecciones municipales, la vida no ha sido muy fácil que se diga, ¿dónde está la causa? El Partido Popular de Lanjarón se resistía a perder las elecciones y, para evitarlo, hizo trampas, empadronó a 111 personas, familiares y amigos, con el fin de inflar el censo y ganar las elecciones. ¿Mi error? Denunciarlo.  El odio que les ha provocado hacia mi persona el verse sentados en un banquillo les ha llevado a no tener límites con tal de hacerme daño.

Aun con sus trampas, el PSOE ganó aquellas elecciones. Desde el primer día, desde la misma toma de posesión, supe que iban a por mí sin ningún tipo de consideración, el discurso del Alcalde saliente, lleno de insultos, lo evidenciaba; el gesto de no hacerme entrega dela vara de mando, me la entregó un policía local cuando el acto de toma de posesión ya había finalizado, ponía bien a las claras cual era el talante democrático del PP de Lanjarón y su actitud hacia mí.

Con el transcurso del tiempo y la cercanía de nuevas elecciones, la campaña de odio fue creciendo, se fue intensificando. De la noche a la mañana, aparecen en internet una cantidad enorme de personas que no dicen su nombre, que no se sabe quiénes son, que, bajo seudónimo, escriben de mí todas las barbaridades habidas y por haber. No denuncié esa cascada de denuncias por no enturbiar, más de lo que ya estaba, la convivencia política en Lanjarón, porque, además, pensaba que todo el mundo me conoce en el pueblo desde pequeño y que nadie iba a creer los disparates que se escribían. Porque, tengo virtudes y defectos, como todo el mundo, pero las acusaciones que se me hacían eran, en la mayoría de los casos de ciencia ficción. No puedo negar que, al principio, esas cosas duelen, luego dejas de darle importancia, sobre todo, dejas de leerlas y ojos que no ven corazón que no siente.

(Si me parece muy relevante, visto con la perspectiva del tiempo, ahora que sabemos como escribe Eric Escobedo, que el estilo de redacción de muchos de esos personajes, supuestamente distintos, coincidan con la forma de expresarse por escrito de nuestro actual Alcalde)

Me equivoqué, muchas de esas mentiras que para mí dejaron de existir, calaron en mucha gente, sobre todo jóvenes que, por razón de edad, me conocían menos. Perdimos las elecciones por un estrecho margen, 26 votos, pero perdimos. El PP obtuvo una estrecha ventaja que, unida a que las candidaturas de los partidos pequeños, PA y Verdes, no lograron apoyo suficiente para tener representación en el Pleno, le daba el gobierno con mayoría absoluta.

Creí que se darían por satisfechos, habían ganado, iban a gobernar en solitario, habían recuperado el poder, a base de calumnias, injurias, mentiras, falsas promesas y todas las malas artes que se pueden utilizar en política, pero habían ganado, y pensé que me dejarían en paz, bajarían el nivel de presión. Pero nada, volví a equivocarme.

Nada más tomar posesión, no llevaban ni cien días, iniciaron una nueva campaña de desprestigio a mi persona. Ahora utilizando medios municipales. Publicando en los periódicos noticias falsas. Cuando, además de demostrar que las acusaciones publicadas eran todas mentira y tras escribir al director del periódico ideal para que, por lo menos, en adelante, me dejara dar mi versión de los hechos cada vez que estos personajes le mandaban una calumnia; pasaron a una nueva fase, manipular facturas y expedientes mediante el recurrente recurso del cortapega y, en base a ello, acusarme, en panfletos que se repartían de noche por debajo de las puertas, de las más variadas tropelías. Esta campaña me supuso un enorme esfuerzo, pues detrás de cada uno de sus panfletos teníamos que sacar nosotros otro contando la verdad de la historia. Suerte que tengo una Agrupación del PSOE que sabe volcarse cuando hace falta.

Nadie sabe lo duro que es levantarte cada mañana sin saber cuál va a ser la mentira que te vas a encontrar debajo de tu puerta. Nadie sabe la sensación de impotencia que se siente y el esfuerzo que hay que hacer para seguir siendo una persona civilizada.
Hay que trabajar por Lanjarón. Merece la pena.
Tras escribir al Defensor del Pueblo Andaluz y desmentir todas y cada una de estas mentiras, el Equipo de Gobierno, con su Alcalde al frente, lejos de asumir que ese no es el camino y que ya está bastante puesto en entre dicho al quedar semana tras semana como un mentiroso compulsivo, decide contratar una auditoría, (es cierto que lo había anunciado al ganar las elecciones, hasta dijo que la pagaría de su bolsillo, cosa que no ha hecho, pero la contrató cuando ya llevaba meses en el Ayuntamiento) con la intención de encontrar o, mejor dicho, justificar algo con lo denunciarme en el juzgado, señal inequívoca de todas las acusaciones realizadas anteriormente en panfletos y periódicos eran falsas.

Lo bocaneaban por la calle, “vamos a denunciar a Mariano” le dicen a la gente y, claro, la gente me lo dice a mí. En un primer momento, que me denunciaran suponía para mí una liberación. En un juzgado tienes presunción de inocencia, puedes aportar pruebas, testigos, documentos, dar tu versión de los hechos y yo no tengo ninguna duda de mi inocencia. Nunca he hecho nada con la intención de beneficiar a nadie que no sea el municipio de Lanjarón y sus vecinos. Hasta ocho expedientes han denunciado, poniendo en ellos toda la carga que han podido, tergiversando, ocultando papeles, mintiendo, manipulando para pedir, nada más y nada menos, que me metieran en la cárcel.  Pedir cárcel para una persona por cosas que sabe a ciencia cierta que son mentira, pone bien a las claras la catadura moral de Eric Escobedo.

No me ha importado, desde el minuto uno me puse a trabajar en mi defensa, convencido de que era tan clara mi inocencia que no tardaría en demostrarla. Pero la justicia es lenta. Dos años han tardado en terminar la investigación. Dos años en los que he tenido que soportar titulares de periódicos injustos y dolorosos, dos años en los que se me mete en el saco de los corruptos, a los cuales detesto tanto como el que más. Dos años duros para mí, pero sobre todo para mi familia, pero dos años convencido de que todo iba a acabar bien. Y aun no ha terminado del todo, y va bien. De todas las acusaciones que me hicieron no queda ni una, todas falsas, inocencia absolutamente demostrada, pero el fiscal dice que el procedimiento empleado para una contratación no es el adecuado y, si fuera considerado culpable de ello en un futuro juicio aun por celebrar, me podrían inhabilitar ocho años. Duro, muy duro. Ha quedado demostrado que no he hecho nada que no sea para el beneficio del Ayuntamiento de Lanjarón y sus vecinos, pero tengo que ir a un juicio ahora por un tema meramente procedimental.

Tampoco pasa nada, se demostrará que de este hecho, que no tiene mayor trascendencia, también soy inocente. No importa. Sin embargo, nuestro Alcalde vuelve al corta pega, hace un montaje con el escrito del fiscal y empieza a publicar que ya me ha llegado la hora y le da entender a la gente que ya estoy inhabilitado, liando un revuelo en el pueblo increíble. Yo creo, sinceramente, que con esto, lo único que va a poner en evidencia, si no lo había hecho ya suficientemente, es su afán por mentir, porque ¿Cómo va a explicar mi presencia en el próximo Pleno como Concejal? Las mentiras tienen las patas muy cortas.

Se sufre, se pasa mal, uno siente que es injusta esta persecución y la situación en la que ha derivado, uno no entiende como es que no tienen un límite, que hayan amparado incluso el uso de la violencia contra mi familia es quizá lo que más me ha dolido; pero seguiré, voy a seguir luchando por mi inocencia, luchando por Lanjarón y sus vecinos, luchando para no contagiarme del odio que ellos transmiten y sienten. No quiero contagiarme de su odio porque no quiero ser como ellos, porque represento a casi la mitad del pueblo y se me votó para que defendiera el interés general de Lanjarón y no para que utilizara mi puesto de Concejal para peleas personales. Pero sobre todo, voy a seguir luchando porque tengo dos hijos pequeños que quiero que crezcan en un mundo más justo, más libre, más igualitario y humano;  porque quiero que, en ese mundo, la mentira y la injusticia no tengan sitio. Porque quiero que sean personas con valores, principios, ideales y valentía. Porque creo que, solo desde el ejemplo, todo esto se puede conseguir.

Muchas gracias, de nuevo, por tantas muestras de apoyo.

Un abrazo y feliz fin de semana, disfrutad de la música, cantad, bailad, que la vida es mucho más que estas cosas. Y que lo que mas les duele es que seamos felices.


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