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jueves, 23 de abril de 2015

Lo que no pase en Lanjarón. Lo cuentas fuera y no te creen.

Francisco Tarifa y Eric Escobedo contando mentiras
Como el Alcalde anda por ahí amenazando con denunciarme y como casi todos conocéis el “modus operandi” de la supuesta compra de votos por correo en nuestro pueblo, me voy a evitar el contarlo. Y no es que tema a la anunciada denuncia, sino que no quiero dar pistas al Alcalde de las pruebas y testigos que puedo tener, no solo como defensa de las afirmaciones que, con respecto a este tema, hemos hecho los socialistas, sino como prueba para demostrar quienes son los culpables de dicha presunta trama.

Lo cierto es que la política de Lanjarón en estos días, de la mano del PP, está llegando a niveles de puro surrealismo.

La política, más allá de los muchas ideologías que ha habido y hay, más allá de los matices que puede haber dentro de cada una de ellas, se ha movido a lo largo de la historia en torno a dos grandes motivaciones.

La primera, el servicio público, las ganas de trabajar por los demás y de mejorar el mundo. El sentimiento de que hay muchas cosas que no son justas, de que muchas cosas no funcionan bien y hay que arreglarlas.

La segunda, el ansia de poder, las ganas de mandar. La mayoría de las veces este ansia de poder, estas ganas de mandar, solo y exclusivamente buscan conseguir beneficios personales y satisfacer los propios intereses.

Evidentemente, las prácticas que se han puesto de moda en la actualidad política de Lanjarón y de las que os hemos venido hablando y se han venido juzgando en las últimas semanas, no responden, para nada, a buscar el beneficio de la comunidad. Ayer conocimos otro claro ejemplo.

Los siete candidatos del PP en Soportújar
son vecinos de Lanjarón
Ayer se publicaron las candidaturas de todos los partidos en todos los pueblos; cual fue nuestra sorpresa cuando hemos conocido un auténtico desembarco de populares cañoneros en el vecino pueblo de Soportújar. De siete componentes que tiene la candidatura del PP en ese maravilloso pueblo, siete son de Lanjarón. Claro, si a estas personas lo que les mueve es el bien común, uno no deja de preguntarse ¿cuáles son los males que aquejan a nuestro querido pueblo vecino y que sus habitantes no son capaces de arreglar por si mismos? ¿Cuál es la causa de que este nutrido grupo de vecinos de Lanjarón tenga tanto interés en trabajar por un pueblo en el que ni viven, ni trabajan?

Lo más probable es que les mueva algo muy distinto al bien común. Lo más probable es que no les preocupe en absoluto la situación de Soportújar que es, por cierto, un pueblo muy bien gobernado y que, día a día, gracias al esfuerzo de su Alcalde y de todos sus vecinos se va haciendo un nombre a nivel nacional. No, a ellos lo que les preocupa es el nombre y prestigio de su Partido y el poder hacer méritos ante su jefe Sebastián. Hacer gestos como este que, aunque ridículos a los ojos de cualquier mortal, quedan muy bien ante sus superiores pues han contribuido a que D. Sebastián no tenga que pasar la vergüenza de decir que hay pueblos donde no se puede presentar porque no hay nadie de allí que quiera hacerlo con sus siglas.

Igual que en Soportújar pasa en Torvizcón donde nos encontramos una lista hecha entre vecinos de Órgiva y uno de Lanjarón.

Sinceramente, estas actuaciones no son nada edificantes y para nada ayudan a que la política sea valorada de forma positiva por los vecinos. Las elecciones locales son, en esencia, un proceso en el que diversos grupos de vecinos de un pueblo con diferentes proyectos para mejorarlo, se presentan ante el resto de vecinos y se someten a su juicio democrático, que no es otro que el del voto personal, libre y secreto. Aquel de ellos que obtiene la confianza LIBRE de la mayoría, gobierna, y quien no puede gobernar, tiene la importante misión de controlar al que lo hace.

Aunque lo que he dicho en el párrafo anterior parece algo obvio, algo que a estas alturas no habría ni que pensar en tener que escribir, el comportamiento del PP de Lanjarón nos obliga de nuevo a ello porque, como vemos, para ellos lo importante es ganar y defender los intereses de su partido por encima del de los ciudadanos. Solo eso explica este repentino desembarco de cañoneros en Soportújar y Torvizcón.

A mí, sinceramente, de ellos nada me sorprende. Siendo alumnos de Francisco Tarifa nada nos puede sorprender. Francisco Tarifa que durante años fue azote de los que hemos sido Alcaldes socialistas en la Alpujarra. Francisco Tarifa que durante años nos ha insultado y calumniado por su puro afán de poder. Francisco Tarifa que tantas ruedas de prensa dio con Eric Escobedo informando de las denuncias falsas que me ponían, haciéndome acusaciones infundadas y que fueron, una a una, archivadas por la justicia. Francisco Tarifa que tuvo que dimitir como Diputado de Turismo y fue obligado a dejar la Diputación por la puerta de atrás, hoy es noticia porque, parece ser, que falsificó su expediente académico para acceder a un mejor puesto en su trabajo. El tiempo nos pone a cada uno en nuestro sitio. El tiempo será también quien nos diga, algunos ya lo sabemos, si realmente nuestro Alcalde es licenciado en Economía (él decía EconomiDa) como nos vendió  en la campaña pasada o, al igual que su maestro Tarifa, exhibió méritos que no tenía.

En el próximo artículo, si la actualidad política no lo impide, intentaré hablar de cosas que nos despierten mayores esperanzas e ilusiones.

Un abrazo.

PD: A la hora de publicar este artículo, cae en mis manos este librillo que PRESUNTAMENTE está repartiendo el PP (aquí hay que ponerle a todo presuntamente aunque lo veas con tus propios ojos) . Entre la convocatoria de las elecciones, 31 de marzo, y el comienzo de la campaña electoral, 8 de mayo, está prohibido repartir propaganda. Luego, se llena la boca en la radio de que quiere una campaña limpia. Será cínico.







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