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sábado, 16 de enero de 2016

Algunas cosas que todos tendríamos que tener claras. Sobre España y Cataluña.

La verdad es que esta semana quería escribir con un poco de humor y mordacidad sobre las muchas cosas surrealistas que hemos visto en la política y la judicatura de este país en los últimos días. Una abogada del estado que dice con toda la serenidad del mundo que lo de Hacienda somos todos es solo un slogan publicitario, los diputados de Compromis entrando al Congreso de los Diputados acompañados de banda de música cual reina de las fiestas, los de Equo como el pelotón de tour de Francia, ese niño que pasa de brazo en brazo del hemiciclo para que su mamá pueda proceder a la votación.

Quería hablar de un mito de la economía de la derecha española para el que la justicia pide cuatro años de cárcel, solo por uno de los casos por los que está imputado, vendrán mas. Y ¿como no? hablar de la zafiedad típica de Celia Villalobos y su ruego de no verse contagiada de piojos, insulto a muchas personas que pueden llevar el look que quieran y que demuestra donde están sus prejuicios y sus convicciones clasistas.

Habría que hablar de cómo una coalición de Partidos se presenta a las elecciones catalanas con una persona de número uno pero su candidato a Presidente es el número cuatro y como acaba siendo Presidente otro, que no es ninguno de los anteriores y que estaba de Alcalde en Girona. Y todo ello, con el apoyo de un grupo, tildado de antisistema, que ha vivido asambleas con resultados, cuando menos, digno de algún comentario gracioso.

No recuerda uno tantas “anécdotas” juntas en tan poco tiempo y quería reirme de ello; reirme como desahogo personal y como ayuda para que, quienes me leeis, tuviérais un rato de risa. Empiezo a pensar que muchos de los que nos representan, ahora sí parece que nadie pude decir que los políticos no nos representan a todos; no merecen otra cosa que el que hagamos chistes sobre ellos.

Pero el titular de ayer del diario “El Mundo” me ha indignado, me ha puesto serio y me ha abierto el apetito por hablar del problema catalán, tentación que he tratado de evitar todo lo posible muchos meses.

Intentaré ser conciso y, a la vez preciso.
  1. No me considero, para nada nacionalista. No entiendo los nacionalismos. Entiendo la política para luchar y trabajar por las personas, tengan el color de piel que tengan, nazcan donde nazcan, vivan donde vivan y hablen el idioma que hablen. Todos los seres humanos tienen derechos, los que están recogidos en la Carta de Derechos Humanos y algunos mas. Todo el mundo tiene derecho a la libertad, a ser tratado con justicia, a tener tutela efectiva ante los tribunales, a comer, a trabajar, a la protección de la salud, a la educación, a una vejez digna. Todos los seres humanos, todos, seamos de donde seamos.
  2. He hecho política en Lanjarón porque era el lugar donde he nacido, en el que había decidido vivir, en la medida que el destino me lo permitiera. Cuando he luchado por Lanjarón, luchaba para que sus vecinos tuvieran aquello que creo que deben tener todos los seres humanos y creo que todos los Alcaldes, de todos los pueblos del mundo, deben hacer eso. Resumiendo, que quiero mucho a mi pueblo, pero que, trabajando por él, creía que hacía una parte del trabajo para que todos los seres humanos tuvieran una vida mejor.
Dejado claro que ni soy nacionalista ni simpatizo con los nacionalistas para nada. También quiero dejar claras algunas otras cosas:
  1. Nadie puede imponer a nadie que se sienta o se deje de sentir catalán, vasco, español, castellano o francés. Los sentimientos son de cada cual y no se imponen.
  2. Cuando en una sociedad no hay una mayoría aplastante, mayorías cualificadas le dicen en derecho, que sienta una determinada identidad, el decidir la nacionalidad de las personas y el Estado en el que se organizan ha de ser fruto de un acuerdo entre todos y no consecuencia de la imposición de una parte sobre la otra. Desde este punto de vista, es imposible que el 48% de los catalanes le impongan al 52% el que se separen de  España pero también es imposible obligar al 48% a que estén dentro de la España actual sin decir, por lo menos, que quieren irse.
Llegados a esta situación hay algunas cosas mas que tengo claras:
  1. La Consulta sobre la independencia en Cataluña es ilegal y, por  tanto, no se puede hacer porque las leyes se hacen para cumplirse.
  2. Pero las leyes las hacen las personas y la voluntad democrática de las personas puede cambiarlas.
  3. Cuando se aprobó la Constitución, se aprobó también cuales eran los procedimientos para cambiarla. Ahí todo el mundo estuvo de acuerdo. Por tanto, si alguien quiere hacer un referéndum tiene que conseguir la mayoría de votos necesaria para cambiar la Constitución y seguir los procedimientos oportunos. Quien quiera imponer su idea de independencia, soberanismo o derecho a decidir, sin hacerlo así, se equivoca. Con ello, solo genera expectativas imposibles en una parte de la población y malestar en los demás. En su día, se decidió que una Constitución es, ante todo, una norma básica de convivencia y que para cambiar como convivimos debemos estar mínimamente de acuerdo una mayoría suficiente de ciudadanos. Reitero, en eso, todas las fuerzas políticas estuvieron de acuerdo. Todas.
  4. Un jefe del Estado en un país democrático debe recibir a todos los representantes de los ciudadanos, le gusten mas o menos, esté mas de acuerdo con ellos o no. El no recibir a la Presidenta del Parlamento Catalán, lo único que consigue es dar mas argumentos a los que quieren irse. El Jefe del Estado es de todos, hasta de quien no quiere que lo sea. Es Jefe del Estado de los nacionalistas españoles, de los autonomistas, de los federalistas, de los unionistas y también de los separatistas. Por cierto, también lo es de los que nos sentimos republicanos. Todos debemos respetar su figura y labor institucional mientras no haya una mayoría suficiente para cambiar la forma de la Jefatura del Estado en la Constitución, pero, reitero, él debe recibir a todos y hablar con todos. El Rey es arbitro, no parte.
  5. Como nadie, en Cataluña, ni en España, tiene en la actualidad mayoría suficiente para hacer ninguna de las grandes reformas que este país necesita, no queda otra que el dialogo y el entendimiento entre todos. Todos es todos. Hay que modificar el sistema electoral para evitar que los votos tengan tan diferente peso en función de la provincia en la que se emiten y para que sea mas proporcional y, por tanto, represente mejor la voluntad de los electores. Hay que reformar nuestra organización territorial, no solo porque hay muchas personas con sentimiento nacionalista, de las que discrepo profundamente, que no se sienten bien con la actual, sino para evitar duplicidades, mejorar la eficacia de las administraciones, mejorar los instrumentos de decisión, colaboración y representación. Esto se hará reconociendo que todas las opciones son legítimas y tienen derecho a estar representadas y hacer valer sus posiciones en la medida del respaldo electoral obtenido.
Soy socialista, republicano y creo que la mejor forma de organización territorial para España es el federalismo, pero entiendo que una Constitución no se hace para mí solo y que cualquier otro ciudadano, que todos los ciudadanos tienen el mismo derecho que yo a defender que país quieren. Por eso, hay que reconocer que hay que poner todos los planteamientos encima de la mesa, no negarle a nadie su legitimidad para hablar, hay que respetar los cauces y procedimientos que otro Parlamento, en otro tiempo, tan democrático como el actual, aprobó para cambiar las cosas. Cada fuerza política ha de ser consciente del peso que la ciudadanía, libremente, le ha dado en las urnas, ese es el peso que cada Partido puede hacer valer y no otro. A partir de ahí, hablar, negociar y llegar a acuerdos para volver a tener una Constitución que no nos gustará a nadie al 100%, que no nos representará de forma exacta a ninguno de nosotros individualmente, pero sí representará de forma fiel al conjunto y sí será útil para que convivamos tranquilamente otra generación.

Las respuestas a las preguntas del presente y a las dudas sobre nuestro futuro suelen estar en las lecciones del pasado. España ha tenido un siglo XIX y XX que enseñan mucho. Hay experiencias, sobradas, de Constituciones hechas por una parte del país sin contar con otra parte, todas acabaron en guerra, en golpe de estado o en las dos cosas. Hay un ejemplo de Constitución hecha entre todos, ha durado 38 años. El camino para mí es claro.

Me despido con un homenaje a David Bowie. Su pérdida es, sin duda, una de las peores noticias de la semana. Aquí canta con otro grande que ya no está, Freddie Mercury. Inmortales los dos.




PD. Os recomiendo buscar la letra de esta canción y ver lo que dice. 
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