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martes, 31 de mayo de 2011

A veces, es mejor callar, por lo menos cien días

No tenía pensado hablar en profundidad de temas concretos de política local hasta que pasaran cien días de la toma de posesión de la nueva corporación. Aunque use las nuevas tecnologías para difundir mis ideas, hay cosas de la política en las que soy muy clásico. Creo en aquello de los cien días, aunque a mí no me respetaron ni media hora, en fin, lo digo siempre, no podemos ser iguales, no debemos ser iguales, no queremos ser iguales.

Cuando hay unas elecciones y habla el pueblo, los políticos deberíamos de callarnos cien días, unos para dejar el poder de manera ordenada, limpia y tranquila, y otros para preparar sus planes, proyectos y equipos, para que la toma del gobierno sea un impulso y no un parón. Ambos, deberíamos de callar, para dar muestras de normalidad y, ¿por que no?, para dejar descansar a los ciudadanos que, tras la campaña, están un poco hartos de todos nosotros.

Esta práctica de respetar cien días ha quedado bastante olvidada, en el caso de Lanjarón, por parte del PP mucho más, solo hay que ver el discurso con el que me recibió Pepe Rubio cuando tomé posesión.


En esta ocasión, su candidato, porque hasta que no lo nombre el Pleno es candidato, rompe el silencio para decir que va a hacer una auditoría al Ayuntamiento y que está dispuesto a pagarla de su bolsillo. Pues bien, si la hace, que sea pagándola de su bolsillo.

Hacer una auditoría al entrar a gobernar un Ayuntamiento, es práctica que fue habitual un tiempo pero que se ha demostrado inútil en la mayoría de los casos. Una auditoría busca dos objetivos, por un lado saber el estado económico del Ayuntamiento, por otro, saber si se ha cometido algún tipo de irregularidad en los cobros o pagos, dicho claramente, si se ha cometido algún delito con el dinero de todos.

El primer objetivo, saber el estado económico del Ayuntamiento, se consigue rápido pidiendo los informes oportunos al Tesorero y al Secretario Interventor. Ellos, sin ningún problema, informan de cuanto se le debe al Ayuntamiento y quien es, cuanto debe el Ayuntamiento y a quien, cuanto hay en las cuentas corrientes, de donde provienen esos fondos y para que son. No le quepa duda de que le dirán la verdad y la avalarán con su firma. Si no se fía de los funcionarios, mal empieza, el secretario da fé pública, es una figura imprescindible en un Ayuntamiento pues tiene la función, ya dicha, de dar fé pública, o sea, de decir, que lo que es verdad, es verdad, y la de velar porque todas las actuaciones de los políticos se ajusten a la ley. Es por esto último por lo que también es innecesaria la auditoría, el Ayuntamiento de Lanjarón ha realizado todos sus cobros y todos sus pagos de acuerdo con todos los requisitos legales exigibles.  

Así que bueno, si quiere gastar dinero en una auditoría que no lleva a nada, que sea dinero suyo y no de todos, que utilice el de todos para finalizar los trámites del Polígono Industrial.

Por si acaso se lo piensa y decide no hacer la auditoría, Joaquín Sabina le da el resultado de la misma por adelantado. No es, ni más ni menos, que el reflejo de la situación global que vivimos. Hay varias frases de la canción que reflejan muy bien la situación que vive quien ha de gobernarnos los próximos cuatro años, “Pánico del día después” “Clart Kent ya no es Superman”. Bueno, mejor dicho, toda la parte final de la canción es brillante.

Un abrazo.


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